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Mostrando entradas de abril, 2017

Amor en esencia pura

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H ija, madre y padre caminaban, ascendentemente, de afuera hacia dentro, por la escasa acera de la concurrida avenida donde a esas horas el tráfico rodado de vehículos es más rápido de lo habitual. En un punto de riesgo inesperado, la madre, con un ligero y majestuoso requiebro, libre de ruido, desplaza hacia dentro, colocándola en el centro, a la hija. El padre, callado y emocionado hasta el erizamiento de su vello: descubre en el gesto del requiebro el doble halo protector del instinto materno de la madre protegiendo del potencial peligro del tráfico rodado a la hija que, en reciente gestación, su joven vientre porta una vida.  Admiración de mujer: elevada hasta el infinito cuando ésta: es madre: Amor en esencia pura .

Plagas de pasión

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D esde las diez plagas de Egipto a las mil y una plagas de Pasión. Y, en el devenir de los tiempos cuentan que, según las Sagradas Escrituras, en el año 2.017 de la Era Cristiana. Por Semana Santa, el señor envió una de las mil y una Plagas de pasión a la ciudad del​ Santo Reino. En la Carrera, mandó colocar unas vallas que impedían ver los pasos cofrades a la mayoría del populacho de en pié, siendo los más castigados los pobres... Cuando de pronto, como cayendo del cielo, un eco resonante proveniente del más Cercano Oriente, Ceuta y Melilla, decía: ¿Por qué teméis hombres de poca fe si vuestras vallas no tienen, puertas vigiladas ni concertinas?... La Semana de Pasión se acabó y todo lo concerniente a lo acaecido se calló.

Trofeo

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S u vida era una constante competición. Su dulzura, su ternura... no consentía aflorar el gen del atleta que dormitaba bajo su piel. Todo tan hermoso, que bajo el azul cielo la belleza desplegaba su paleta de colores para que el arcoíris siempre reinara protegiendo los anhelos. Bastaron tres parciales pero magnas primaveras para que el estadio terminal apareciera. ¡Antojadizo síndrome! Cual efecto mariposa, al otro lado del mundo una descorazonadora percepción lo presagiaba. En la tarde noche, anunciada, llegó la confirmación. Al recibirla, una sensación dolora, de dulce acongoja, en súbitos espasmos entrecortados recorrieron todo su cuerpo llegando hasta al pecho donde en la profundidad de su corazón se detenían con la perversa intención de apagar el volcán que sempiternamente está en erupción. Desde ese mismo instante. Como ansiado trofeo por el que afanosamente se lucha, sentía el consuelo del momento y de los múltiples pequeños florecimientos fruto de las magnas primaveras q...