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Mostrando entradas de 2017

La paz robada

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E l día que pase frente a tu ventana y tú no te encuentres tras ella será cuando habré encontrado la poca paz que robas y que, justamente en ese momento, cuando paso, me falta.

Alharaca en Norbulingka

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A llá, por los gélidos confines del techo del mundo. En donde el misticismo mana en los propios paisajes y el visitante fácilmente puede llegar a embriagarse de contemplación hasta abrigar, sin busca de evocación, la actitud de concebirse en intrínseco compromiso poseyendo la potestad de deshacer la memoria para cambiar la casaca a la vida; es donde acaece un relato histórico, poco conocido en occidente, que hermana la ciudad de Sevilla con la ciudad que a principios del siglo VII se llamaba Rasa. Corría el verano del año 1.927. Las laderas habían perdido ya su blanco invernal, casi permanente; mientras que al mismo compás los caminos mayores y veredas menores afloraban prietas cual vigorosas venas curtidas sobre las serenadas tierras levadas, admirando placidas, la natural muralla de gigantescas paredes de hielo azul celeste que prístina le cercan. El cielo, en su lejanía, orgullosamente enseñaba verticales hilos delgados de vaporoso humo, que suavemente se elevaban, desde abaj...

El cómodo palacio

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V eintisiete de octubre del dos mil diecisiete de la era Kali-iuga, seis de la tarde. Ya, no están en la cueva; ufanosos gozan el cómodo palacio costeado por el “pueblo soberano”. Sentados a la mesa del pan de la vergüenza, trece más uno; faltan veintiséis para cuarenta; más setecientos sesenta hasta ochocientos. Reunidos, lanzan sin piedad el ciento cincuenta y cinco para pisotear hasta aniquilar: la  voluntad...

Tiendas y tenderos

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S i bien, las tiendas cerraban a las una y media de la tarde, la calle permanecía desierta mientras Florentino ordenaba para avanzar llegado el momento de bajar la persiana del colmado. ¿Qué almorzarán hoy la familia de mi compañero y él, el ferretero, del local de al lado? Se preguntaba en sus adentros el tendero de los ultramarinos del arrabal alto, donde la mayor parte de los vecinos formaban las listas de parados de larga duración de la ciudad. Eran las una y veinticinco de aquel viernes, trece, de Octubre, del año dos mil diecisiete. Aunque la esposa del pequeño tendero del colmado se había llevado a casa una ligera bolsa con unas patatas y huevos para preparar la comida del almuerzo de ese día para ambos, Florentino, no dudo en coger una nueva bolsa, echar unos kilos de patatas y dos docenas de huevos. Cerraba en 5 minutos y en esa media jornada mañanera, en el cajón de la caja registradora solo había 29’13 euros. Tres minutos antes, en la puerta de la tienda, su colin...

El trapo que tapa

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T anta banderita... ¡Me duele el alma! la ceguera selectiva de quien engalana con el trapo que tapa .

Tarde "jahenzana"

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T ras las columnas de los viernes, cae la tarde "jahenzana" . En descendente, corre la historia pasada, buscando la contemporaneidad de quienes mañana, también, serán pasado. En ascendente, regresa la vida cansada, mientras la piedra oscurece, de vuelta a la casa. Entre el ir y el venir, majestuosa arquitectura, quieta, fedataria, del hoy que se va y del mañana que aguarda.

Hijos del hartazgo

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E l siguiente microrelato no está situado en la Sicilia del 1.608. Está enmarcado en el país de las Españas del 2.017. Una época desalentadora que hace notar, más que nunca, la brecha social abierta entre los de de arriba y los de abajo. Donde la casta corrupta, desafiantemente, campa a sus largas anchas sin pudor alguno y, libremente, a sabiendas de que su inmunidad les convierte en reos de primera e irrisorias condenas o prescritos de un sistema hecho a su medida. Situando al pueblo llano en fluyente manantial inagotable de idiotas que, ante la justificación de justicia, pagan los platos rotos desde las imposiciones impuestas de un sistema judicial que es gran amante de la desproporcionalidad ante las condenas que aplica. Cualquiera de los idiotas, que lleva décadas de estricto y desamparado trabajo tributado en tiempo y sistematizada forma impuesta, puede tener un momento de lucidez y desde el hastiamiento en la lucha del día a día convertirse en uno de los hijos del hartazg...

Amor en esencia pura

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H ija, madre y padre caminaban, ascendentemente, de afuera hacia dentro, por la escasa acera de la concurrida avenida donde a esas horas el tráfico rodado de vehículos es más rápido de lo habitual. En un punto de riesgo inesperado, la madre, con un ligero y majestuoso requiebro, libre de ruido, desplaza hacia dentro, colocándola en el centro, a la hija. El padre, callado y emocionado hasta el erizamiento de su vello: descubre en el gesto del requiebro el doble halo protector del instinto materno de la madre protegiendo del potencial peligro del tráfico rodado a la hija que, en reciente gestación, su joven vientre porta una vida.  Admiración de mujer: elevada hasta el infinito cuando ésta: es madre: Amor en esencia pura .

Plagas de pasión

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D esde las diez plagas de Egipto a las mil y una plagas de Pasión. Y, en el devenir de los tiempos cuentan que, según las Sagradas Escrituras, en el año 2.017 de la Era Cristiana. Por Semana Santa, el señor envió una de las mil y una Plagas de pasión a la ciudad del​ Santo Reino. En la Carrera, mandó colocar unas vallas que impedían ver los pasos cofrades a la mayoría del populacho de en pié, siendo los más castigados los pobres... Cuando de pronto, como cayendo del cielo, un eco resonante proveniente del más Cercano Oriente, Ceuta y Melilla, decía: ¿Por qué teméis hombres de poca fe si vuestras vallas no tienen, puertas vigiladas ni concertinas?... La Semana de Pasión se acabó y todo lo concerniente a lo acaecido se calló.

Trofeo

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S u vida era una constante competición. Su dulzura, su ternura... no consentía aflorar el gen del atleta que dormitaba bajo su piel. Todo tan hermoso, que bajo el azul cielo la belleza desplegaba su paleta de colores para que el arcoíris siempre reinara protegiendo los anhelos. Bastaron tres parciales pero magnas primaveras para que el estadio terminal apareciera. ¡Antojadizo síndrome! Cual efecto mariposa, al otro lado del mundo una descorazonadora percepción lo presagiaba. En la tarde noche, anunciada, llegó la confirmación. Al recibirla, una sensación dolora, de dulce acongoja, en súbitos espasmos entrecortados recorrieron todo su cuerpo llegando hasta al pecho donde en la profundidad de su corazón se detenían con la perversa intención de apagar el volcán que sempiternamente está en erupción. Desde ese mismo instante. Como ansiado trofeo por el que afanosamente se lucha, sentía el consuelo del momento y de los múltiples pequeños florecimientos fruto de las magnas primaveras q...

Democracia despojada

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S u silencioso relato bien podía presumir que estaba entroncado a pueblos blancos reflejados sobre acuarela azulada donde la vida transcurre con la regalada calma más pausada... Para nada; nunca jamás su espíritu fue nómada. Las ninfas del arroyo dorado del Olimpo le inspiraron… y el Mediterráneo sería su aliado. Tampoco hubo una orden tácita de expulsión; pero desahuciado y sin dinero Varousfakis emprendió aquel viaje a sabiendas de que éste lo realizaba porque, sí, lo echaban de su país natal. Ahora, desde el Balc ó n de Europa suena la melod í a que esparce las notas por el viejo continente. É l, vestido de oscuro por un duelo impuesto, y el arpa de la resistencia, circunspecta, denuncia el ultraje de cuantos infames hundieron en la miseria a la misma Grecia, su Grecia, s í , cuna de la democracia: hoy gobernada con una democracia despojada .