Me gusta
como los gestos de tu cara cambiar.
Vivir en plenitud, sentir tu gozar,
el compás del silencio roto, mudo.
Quiero el encanto de ese nudo
modulando el blanco hasta llegar
a los floridos prados del retozar,
enfrente de lo más puro oriundo.
El tiempo cómplice se nos detiene
rendido ante el ancestro juego.
Nos recreando, amando el ritual.
Canto anunciando el alba viene.
Néctar extenuado
manda un ruego.
Suave, abrazo tu espalda sensual.

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